El vinilo de calidad está diseñado para resistir:
rayones,
humedad,
exposición UV,
y se limpia fácilmente.
El papel pintado:
es más delicado frente al roce,
se puede despegar en zonas húmedas,
y absorbe olores o manchas.
El vinilo es más duradero y fácil de mantener, ideal para espacios de alto tránsito.
Aunque el papel puede parecer más económico inicialmente, a largo plazo el vinilo es más rentable:
Instalación más barata
Menos reemplazos
Menos mantenimiento
Durabilidad de hasta 10 años
El papel puede necesitar reemplazo cada 3–5 años. El vinilo dura el doble y reduce costes de intervención, lo que mejora la rentabilidad tanto para el cliente como para el instalador.
Ambas opciones pueden ofrecer buenos acabados, pero el vinilo tiene mayor versatilidad: acabados madera, metal, mate, brillante, todo sin obra ni reformas.
El papel pintado ofrece texturas clásicas, pero el vinilo puede cortarse, imprimirse y aplicarse en puertas, muebles o superficies curvas. Una ventaja clave en proyectos modernos y creativos.
El vinilo arquitectónico está diseñado para:
resistir calor y humedad,
cumplir normativas antiincendios,
emitir bajos niveles de COV,
y conservar su adhesión.
Muchos papeles no cumplen con estos criterios. Además, algunos no son reciclables o liberan sustancias con el tiempo.
Trabajar con vinilos certificados como los de Solar Screen es garantía de seguridad y durabilidad.
La elección depende de:
el entorno de instalación,
las expectativas del cliente,
el presupuesto y plazo disponible,
la durabilidad esperada.
Hoy en día, el vinilo adhesivo no es solo una alternativa moderna, sino el estándar recomendado en espacios comerciales.
Y con un buen soporte técnico, es también una excelente oportunidad de crecimiento profesional.
En interiores comerciales, no basta con una buena apariencia. El vinilo ofrece rendimiento.